demonios adormilados bajo nuestras uñas
soltaban olores dulces en la pelea
enviciandonos con el sufrimiento de lo dicho
nunca considerando el daño irreparable de romper los sueños
¡subasta ajena a mi vida por una caricia!
Acostumbramos a dañar nuestro reflejo
En el cristal de la foto
Poco a poco nos alejamos del otro
Cayendo mas bajo cada dia
Por que los dos deseabamos
En tortuosa confesion
Que el otro muriera
O quedara como perro en la calle
Pero despertabamos para saber
Que solo nosotros podriamos arreglarlo
O solo nosotros acabariamos asesinando
No comments:
Post a Comment